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jueves, 29 de mayo de 2014

Políticas Económicas en la Unión Económica y Monetaria


Las Políticas Económicas en la Unión Económica y Monetaria


Los Estados miembros dirigen sus políticas económicas de modo que contribuyan a la realización de los objetivos de la Comunidad. Estas políticas se consideran de interés común y están coordinadas en el ámbito comunitario. Para ello, la Comisión propone orientaciones generales que el Consejo aprueba basándose en las conclusiones del Consejo Europeo. El Consejo efectuará regularmente una evaluación de conjunto (supervisión multilateral) y, dado el caso, dirigirá recomendaciones a uno o más Estados miembros si sus políticas económicas resultan ser incompatibles con las orientaciones generales.





En materia de política presupuestaria, los Estados miembros están obligados a evitar un déficit público excesivo. Además, el pacto de estabilidad y crecimiento les compromete a mantener su presupuesto equilibrado o ligeramente en superávit siempre que la situación económica sea normal, y a presentar periódicamente programas de estabilidad. Para animar a los Estados miembros a cumplir estos compromisos, el Consejo puede sancionar a aquéllos que no cumplan la obligación de evitar el déficit excesivo.



miércoles, 21 de mayo de 2014

Preparativo para la Unión Económica y Monetaria


Los preparativos para la Unión Económica y Monetaria

En la década de los sesenta, en un contexto de progreso hacia la integración económica europea, surgió la idea de crear una moneda única.

Sin embargo, los tratados aún no contemplaban la posibilidad de introducir una moneda única en la Comunidad Económica Europea (CEE). Asimismo, en aquel momento, los seis países que integraban la CEE formaban parte de un sistema monetario internacional, el «sistema de Bretton Woods», que funcionaba razonablemente bien y que establecía un régimen de paridades fijas, aunque ajustables, entre las monedas, que se mantuvo relativamente estable hasta mediados de los sesenta tanto en la CEE como a nivel mundial.










En 1969, la Comisión Europea presentó el «Plan Barre», con el objetivo de ahondar en la idea de una moneda única, debido a que el sistema de Bretton Woods mostraba signos cada vez más claros de rigidez. Sobre la base del Plan Barre, los Jefes de Estado o de Gobierno invitaron al Consejo de Ministros a delinear una estrategia para la creación de la Unión Económica y Monetaria (UEM). El resultado fue el Informe Werner, publicado en 1970, que proponía la creación de la UEM en varias fases antes de 1980. Sin embargo, este proceso perdió impulso en el contexto de considerable inestabilidad de los mercados internacionales de divisas que siguió al colapso del sistema de Bretton Woods a principios de los setenta, y a causa de la presión generada por políticas divergentes encaminadas a afrontar las perturbaciones económicas de la época y, particularmente, la primera crisis del petróleo.